Poco tengo que añadir a la intervención de Paco Díaz Fierros , que nos acaba de ilustrar de forma brillante - como es habitual en él- acerca del contenido de la exposición que hoy inauguramos.
Hace escasamente un mes se presentaba en la Facultad de Farmacia el libro conmemorativo de la historia de sus 150 años. Un capítulo de este libro se refiere a las sedes de la Facultad, que como es sabido fueron dos: el Palacio de Fonseca en el que ahora nos encontramos y la sede actual ubicada en el Campus Sur. En Fonseca se albergó la Facultad desde su creación en 1857, compartiendo edificio con la Facultad de Medicina hasta 1920, que fue cuando los médicos pasaron a ocupar el actual edificio de San Francisco. A partir de entonces, en este edificio sólo estudiaron los farmacéuticos hasta que en 1971 se desplazaron al edificio actual. En este salón que ahora nos encontramos- el Salón Artesonado- se celebraban los actos solemnes de la Facultad, como eran la conmemoración de su patrona, la impartición de la primera lección por parte de los profesores que llegaban a Santiago como catedráticos o la defensa de las pocas tesis doctorales que entonces se presentaban, en un acto público de gran solemnidad. Un 14 de diciembre de hace muchos años defendía yo en este recinto mi tesis doctoral.
Todo esto viene a cuento porque esta exposición acerca de la historia de la Facultad de Farmacia no podía tener otro marco distinto al de este Palacio de Fonseca, en donde la Facultad estuvo ubicada más de cien años. La Historia de la Facultad está íntimamente ligada a este edificio y la Historia de Fonseca forma parte de la de Farmacia. Por ello, en nombre de la Facultad y como Presidente de la Comisión Organizadora de los actos del 150 Aniversario, agradezco al Rectorado de la Universidad, y más concretamente al Vicerrector de Cultura, las facilidades que nos ha prestado para disponer de este espacio destinado a la exposición, así como del prolongado tiempo- casi dos meses- que nos va a permitir disfrutar del mismo, lo que realmente se sale del marco habitual, de menor tiempo de ocupación, dada la elevada demanda de actividades que tiene.
Como es obvio, una exposición de estas características requiere de unos recursos económicos considerables, ya que la mayor parte de los objetos que se exponen proceden de Organismos, Instituciones, Museos o personas ubicadas en diferentes puntos de nuestra geografía, y cuyo traslado, con las exigentes medidas de seguridad que comportan, ocasionan un gasto costosísimo. Gracias a las aportaciones económicas de la Consellería de Cultura y de la Fundación Caixa Galicia, siempre atenta a toda actividad cultural que se lleva a cabo en nuestro país, se ha podido realizar esta exposición. Por ello, nuestro agradecimiento más sincero a estas entidades, así como a todos los particulares que desinteresadamente han aportado el material necesario para la misma.
Por último, mi felicitación a D. Rafael Sisto Edreira, que como profesional ha realizado una excelente labor que es justo reconocer. Y a nuestro compañero y amigo, Paco Día Fierros, que vive y ama la Farmacia, a la que se entrega en cuerpo y alma para ensalzarla, la Facultad está en deuda con él por toda la labor realizada, no sólo ahora como Comisario de esta exposición, sino desde hace mucho tiempo como continuador de la labor desarrollada por el Prof. Charro en el museo de Farmacia. Por ello, en prueba de gratitud, quiero hacerle entrega de este pequeño obsequio que la Comisión del 150 Aniversario tiene reservado para quienes merecen una recompensa a su desinteresado trabajo en beneficio de la Facultad de Farmacia en su efemérides.
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