Manuel Elkin Patarroyo

Nacido en noviembre de 1946 en Ataco (Tolima, Colombia), Manuel Elkin Patarroyo Murillo es el autor de la primera vacuna sintética creada en el mundo para la prevención de la malaria y reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo al que cedió la patente.

Esta vacuna ha sido ya probada con éxito en más de 40.000 personas en áreas que sufren esta enfermedad como epidemia (Colombia, Venezuela, Ecuador, Brasil y, más recientemente, en diversos países africanos).

La malaria es una enfermedad tropical que provoca la muerte anual de entre 3 y 5 millones de personas, ocasionando entre 300 y 500 millones de casos clínicos en el mundo. La vacuna de Patarroyo actúa contra una de las formas más virulentas de esta enfermedad (científicamente denominada la SPf66), y se ha mostrado eficaz entre un 40 y un 66 por ciento de los adultos y en el 77 por ciento de los menores de cinco años.

Además, el doctor Patarroyo ha sido durante los últimos veinte años un destacado investigador de otras enfermedades y de la posibilidad de obtener nuevas vacunas sintéticas (algo que la Ciencia no esperaba conseguir hasta el año 2025).

Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Nacional de Colombia, amplió sus estudios en Inmunología y Virología en Estados Unidos. Fundador, en 1984, y director del Instituto de Inmunología del Hospital San Juan de Dios en Bogotá, es profesor de la Universidad Nacional de Colombia y profesor adjunto de la Rockefeller University de Nueva York y la Universidad de Estocolmo (Suecia).

A pesar de las ofertas para trabajar en centros de investigación del resto del mundo, decidió establecerse en su país, Colombia, trabajando con un pequeño equipo interdisciplinar y con muy pocos medios hasta llegar a articular un gran grupo de investigación.

La escuela impulsada por él -donde trabajan actualmente cerca de 160 investigadores- ha formado a varios centenares de científicos.

Conferenciante en más de medio millar de simposios internacionales y en un sin número de simposios y congresos nacionales, es autor de casi dos centenares de publicaciones científicas internacionales.

Patarroyo ha sido galardonado con el premio Nacional de Ciencias del Tercer Mundo (1990), el Premio Robert Koch de la Fundación del mismo nombre (Alemania, 1994) y el Leon Bernard (OMS, 1995), entre otros. Es doctor honoris causa por varias universidades, entre ellas la Complutense de Madrid, La Laguna de Tenerife y la Universidad Nacional de Atenas. Desde 1991 es Miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid y desde 1996 Académico de Honor de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia.

Otro hecho que honra a Manuel Patarroyo es su negativa a ceder o vender la patente de su vacuna a las multinacionales farmacéuticas, pues es consciente de que esto elevaría considerablemente el precio del producto final y perjudicaría especialmente a los más desfavorecidos, aquellos a quienes va dirigida. Consecuentemente, donó su descubrimiento a la Organización Mundial de la Salud.
 
Actualmente desarrolla su investigación en su laboratorio de Colombia, en condiciones de cierta precariedad. Las dificultades económicas que atraviesa han puesto en peligro la supervivencia del centro, pues una deuda contraída con algunas instituciones financieras amenaza con embargar el laboratorio.
Su investigación la realiza de manera conjunta con el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) español desde 1990. Su labor le ha valido se galardonado en 1994 con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Dos años más tarde consiguió la ciudadanía española. En 1999 la OMS probó la vacuna en Gambia, Tanzania y Tailandia, con resultados parcialmente efectivos.